El padre Raúl se despidió de Bengolea PDF Imprimir E-mail

El padre Raúl Frega, quien dejará la parroquia de Ucacha para continuar su misión en Río Cuarto, celebró el domingo 29 de enero su última misa en Bengolea y posteriormente en almuerzo a la canasta señaló su emoción al despedirse de esta localidad tras 6 años.

El sacerdote en diálogo con FM VOX 103.3 Ucacha indicó que en esta localidad se sintió muy bien tratado por los vecinos, con quienes compartió momentos de alegría y de dolor. Agregó que aprendió mucho sobre San Grato y que se lleva el mejor de los recuerdos; en otro orden, informó que ahora viaja a Perú y luego a México, donde participará con una ponencia sobre encuentro donde debaten sobre ciencia y religión, para al regreso celebrar la última misa el 19 de febrero en Ucacha y posteriormente el viernes 24 del mismo mes asumir en la Parroquia del Espíritu Santo de la ciudad de Río Cuarto. Recordemos que el padre Diego Rebuffo será quien suceda a Frega en la parroquia local.

Además, Frega publicó su agradecimiento a Bengolea y su gente:

Bellas son las palabras de Jesús invitando a vivir en plenitud el camino de la felicidad humana. Jesús propone un camino de felicidad un poco particular. Es la plenitud y el gozo que brota de lo pequeño, de lo incomprensible, del dolor, de la entrega, de la persecución.
Que siempre podamos sentirnos llamados a recorrer ese camino de plenitud y felicidad.
Sin exageraciones ni cumplidos en estos años con ustedes he podido experimentar esa plenitud y esa alegría. Me he sentido sacerdote y pastor de la comunidad, pude acompañarlos con mis carismas y con mis errores. He sentido la cercanía y la compañía pastoral, humana y afectiva de ustedes.
Me brota un gran gracias, un pedido de perdón sincero y unos consejos…
Gracias. En el paso por una comunidad uno recibe mucho más de lo que da, aprende mucho más que lo que enseña.
Gracias porque me acompañaron en el camino de integrar las comunidades de Bengolea y Ucacha bajo una mismo sentir y caminar. La unidad siempre es bendeción y certeza de que caminamos en Dios.
Gracias por mostrarme que es posible el trabajo en equipo, a pesar de que es arduo y supone paciencia. Cada locro, cada festejo patronal, cada viaje y actividad importante supieron trabajar por Dios y la Capilla. Es lindo para un padre ver que sus hijos trabajan unidos.
Gracias por el entusiasmo misionero y evangelizador. Los cenáculos, los rosarios en cadena, las actividades de los grupos, pesebres, vía crucis y muchas acciones que llevaron adelante casi sin la presencia sacerdotal es un estímulo para seguir buscando una Iglesia con rostro más laical y menos clerical.
Podía enumerar muchas gracias pequeños y personales. En los que nombre hay muchos rostros y entregas, sólo quería visualizar los más significativos comunitariamente.
Perdón. Pedir perdón puede ser un cumplido. He pedido la gracia de hacerlo desde el corazón y que Dios conceda su sanación ante las heridas que ocasione con mis palabras, gestos o ausencias.
Delante del Señor reconozco mis limitaciones y errores. Si alguno siente que en lo que lo dañe o herí es necesario una charla o un encuentro, estoy disponible. Nunca es tarde para la reconciliación.
Me atrevo a dejarles una mezcla de consejos, pedido y recuerdo.
Pensando estas palabras me venían a la mente y al corazón algunas imágenes como fotos de estos años: la Cruz, San Grato en su reliquia y en su cuadro de Aosta, el rosario en las manos de la Virgen.
Creo que estaré unido siempre a Bengolea por esas cosas, por diversos motivos estos signos se convierten hoy en mis consejos y mi pedido.
Cruz. Fue un obsequio hace unos años, pero es un signo que nos habla quien es el importante. Querida comunidad en la Cruz de Jesús vemos la expresión más bella del amor de Dios, ahí se funda nuestra fe, nuestro seguimiento. Como creyentes nuestra vida no tiene sentido sin su Amor y su mirada de misericordia.
Al mirar esta Cruz sepan que el importante es Él, que el centro de la vida es Él, que quien sostiene, ama, perdona y permanece es Él.
San Grato. La reliquia de nuestro Santo Patrono y ese cuadro que nos habla de la devoción estarán grabados siempre en mi memoria y corazón. Ustedes me enseñaron a querer a San Grato.
Su Santo patrono habla de una fe heredada, habla de identidad, de lo que este pueblo es en su raíz más profunda. Sigan conociendo y profundizando en la historia, no es sólo buscar datos sino percibir que somos parte de una gran familia que vive la fe a través del tiempo y los lugares. Como les dije el último 7 de septiembre: San Grato es la identidad de Bengolea, allí esta su raíz.
Rosario Virgen. La bella imagen de Nuestra Señora de la Guardia tiene, en sus manos, desde hace dos años, un rosario papal. María y el rosario son signo de la oración, de la presencia tierna de la Mujer que construye comunidad.
Les pido que siempre pidan a María que los cobije y acompañe a ser comunidad, a buscar la unidad. Les pido que recen el rosario por los sacerdotes y las vocaciones sacerdotales. Que en Bengolea florezcan las vocaciones.
Una oración por mi ministerio, perseverancia y fidelidad. Un cuadro de San Grato estará desde hoy en mi escritorio parroquial recordándome para siempre sus rostros y la historia compartida y vivida.
San Grato ruegue por nosotros.
-Raúl Frega-//