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El paso por Ucacha y zona del célebre Mate Cosido

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UCACHENSE 69 mate cosido 00

(Martes 1 de marzo de 2022) Fue en el '48, cuando la policía ya le había perdido el rastro. Lo trataron cuando, a caballo, cruzaba por zona rural /

Nota del Autor: Hace 10 años atrás, en la edición N° 69 de revista El Ucachense, de marzo de 2012, publicábamos como nota principal "La sombra de Mate Cosido". En la misma reflejábamos el paso del célebre bandolero por la localidad en el año 1948, cuando la policía ya le había perdido el rastro. Y nos basábamos en distintos testimonios y datos de vecinos que fueron testigos, recordaban y escucharon sobre el misterioso personaje en la zona. - En la edición siguiente de revista El Ucachense -la N° 70, de abril 2012- se publicó la segunda parte de la nota.

En esta oportunidad -tras numerosas consultas de interesados y de quienes recordaban aquellas notas- es que la volvemos a publicar en esta web. Y tal cual. Que sirva la advertencia entonces de que lo que van a leer se publicó por vez primera hace 10 años atras.  //

nota 1 ---------------------------------------------------------

Testimonio: El paso por Ucacha y zona del célebre bandolero
LA SOMBRA DE "MATE COSIDO"

“Era un hombre bastante bien parecido”, dice Elvira haciendo alusión a ‘Mate Cosido’, el célebre ladrón que, recuerda, estuvo de paso por nuestra zona rural, “en el campo de los Pellón, cerca de Las Asturianas, a 4 leguas, aproximadamente a 20 km del pueblo”.
Aquella jovencita Elvira que nos comenta del paso de ‘Mate Cosido’ es Elvira Secundina Testa de Gusmar, 79 años, madre de Carlos (‘Kati’) y Hugo, quien tiene actualmente 5 nietos y una bisnieta. Ante nuestra curiosidad agrega que fue en el año 1948, “Don Santiago se había ido a Córdoba, por lo que nos quedamos con Doña Luisa y los dos chiquitos: Horacio, que tendría por entonces 3 años, y Hugo, que tendría 6 ó 7 meses. Te estoy hablando del año ’48; tenía yo 14 ó 15 años, soy del ’33 así que saca la cuenta”, dice para agregar divertida: “tengo mis añitos también”.

Aquella anécdota quedó circulando en el ámbito familiar y nunca se hizo pública hasta ahora; sin embargo por esa misma época en cercanías de Pascanas también se mencionaba el tránsito del bandolero temido y admirado a la vez.

Elvira menciona a ‘Luisa’ y a ‘Don Santiago’ aludiendo a Luisa Hilaria Crosetto y a Santiago Félix Pellón, los padres de Horacio Santiago y Hugo Emeterio.
“Santiago se fue y yo vivía con ellos; al frente, en otra casita a 10 ó 15 metros, estaban los empleados. Una tardecita estábamos regando el jardín y vi que alguien se acercaba. Le dije: ‘Doña Luisa, está llegando alguien a caballo’; era la hora de la puesta del sol.
- ‘A esta hora, m’ hija?’
- ‘Sí’, le digo.
Y nos quedamos ahí, regando las plantitas. Apareció este señor. A caballo. No tenía mala presencia, tampoco. Me parece que lo estoy viendo: camisa blanca, sombrero negro, una bombacha oscura. Bien puesto el hombre; un jinete en caballo y con otro caballo a tiro. Sólo. Sólo andaba. Y nos dice:
- ‘Buenas tardes’
- ‘Buenas tardes’, respondimos
- ‘Mire señora, yo venía a ver si me daba permiso para pasar la noche acá. Acá nomás, en este rinconcito…’
- ‘¿Acá, nomás?’
- ‘Si, acá’
Y dice, luego:
- ‘Pero no se asuste, no le va a pasar nada’
- …
- ‘Yo soy Mate Cosido’
“¡Ah!, ¡no sabés!. A mí se me cayeron las medias y a Doña Luisa también!! ¡¡Ja, ja, ja!! -recuerda con gracia-

“Ya sabíamos de las historias del Mate Cosido; ¡el famoso Mate Cocido que escapaba de la policía!. Y entonces Luisa pensó: ‘Si le digo que no, se puede tomar una venganza este hombre’. Y al ver que estamos solas; ¡son conocidas las mujeres cuando están solas!

- ‘Bueno –le dice-, ¿pero acá?’
- ‘Si, acá nomás señora. Y no se asuste, no le va a pasar nada y mañana tempranito me voy’
- ‘Bueno, entonces quédese’
A todo eso nos fuimos adentro; después Doña Luisa fue y le avisó a los empleados: ‘Miren, hay un señor que pidió pasar la noche acá y yo no me animé a decirle que no; dice que es el Mate Cosido’. Y Luisa se dijo, total son dos o tres los peones que estaban ahí, que dijeron que, cualquier cosa que anduviera por el patio o que escucharan, se levantarían. Esa noche trancamos todo: puertas y ventanas, ¡te imaginarás!. Ella no dormía y yo tampoco; pero no, no pasó nada. Se portó muy bien el hombre y en la mañana, cuando nos levantamos, ya no estaba”

Cabe remarcar que el paso del célebre bandolero por estos pagos fue años después de que se le perdió el rastro ya que desde 1940 la policía no pudo ubicarlo más y su paradero fue un misterio, más allá de las distintas hipótesis. Pero volvamos al relato de la testigo.

“No pidió nada; ni agua, ni comida. Nada. Desensilló el caballo y seguro vendría ya con alimentos porque no pidió nada de nada; se quedó en ese rinconcito debajo del árbol que había en la casa, cerca del chalet”. Elvira lo describe como “un hombre bastante parecido, con la ropa que tenía puesta no estaba mal vestido tampoco. Camisa blanca mangas cortas, era verano. Bombacha oscura, sombrero negro. Eso me acuerdo y me parece que lo estoy viendo cuando estaba llegando a la casa. Sí, tenía buena presencia”. También arriesga: “no era un hombre agresivo; nos dijo y habló todo bien, que no nos iba a pasar nada. Dijo que si le dábamos permiso se quedaría en ese rinconcito. El chalet tenía un tejido que rodeaba toda la casa, con un jardín y un aljibe. Ahí regábamos las plantitas nosotras. El se quedó afuera del tejido, debajo de las plantas de la avenida, en un árbol más grande. Ahí se quedó…”. Recuerda que “era una tarde noche de verano, cuando cae el sol. No sabíamos de dónde venía porque cuando lo vimos estaba ya en la avenida, había entrado al campo y estaba cerca de la casa. Cuando nos levantamos al día siguiente no estaba más; y eso que nos levantamos temprano nosotras. Esa noche, ¡dormir cuándo! ¡¡Ja, Ja!! Dos mujeres solas en una casa y, si algo sucedía, antes que gritáramos los empleados estaban más lejos”.

Cuando relata aquel encuentro con ‘Mate Cosido’, hace ya más de 60 años, Elvira se engancha y se divierte con la historia, calcula: “yo tendría 14 ó 15 años y Doña Luisa me llevaba 16 años, entonces tendría 30 y pico. Yo estaba allí porque me crié con ellos, estuve muchos años con la familia. Y se dio la circunstancia de que ese día estábamos solas porque Don Santiago se había ido a Córdoba; estaban los chicos que eran muy pequeños. Al otro día hablamos con los empleados y decíamos ‘se fue bien temprano’. Cuando vino Don Santiago le comentamos todo el asunto, pero como no nos había pasado nada… ¡Anda a saber por dónde andaría el hombre a esa altura! Comentaba la gente más grande que estaba escapando de la policía, no sé qué habría hecho, no me acuerdo. Ya se comentaba eso del ‘Mate Cosido’ pero no se sabía demasiado, más allá de que escapaba de la policía. Y Doña Luisa le dijo después a Santiago, ‘¿y si yo le decía que no se podía quedar y se tomaba revancha y nos hacía algo?’. Porque con esa gente uno nunca sabe. ‘Está bien’, dijo Don Santiago, ‘si al otro día se fue tempranito y no pasó nada’, contestó”. Finalmente Elvira repite lo que le endilgaban al personaje: “Dicen que Mate Cocido no robaba a la gente trabajadora sino a los ricos. El trato que nos dio a nosotros ese día fue un trato bueno. Esto lo he comentado poco. Si, en mi familia sabían pero no mucho. Hablaba poco de esto”, concluye. Por su parte Hugo Pellón, que por entonces era bebé, señala que “de esa historia yo no sé nada, tenía apenas meses. Sí escuché, ya de grande, aquella anécdota del paso de ‘Mate Cosido’. Y que no hizo nada, que sólo pasó la noche en el lugar”, para agregar luego datos del establecimiento rural familiar: el campo se encuentra cerca de estancia La Asturiana, en el llamado Monte San Juan, a 22 km al noroeste de Ucacha.

‘Mate Cosido’, o Segundo David Peralta
Segundo David Peralta nació el 3 de marzo de 1897 en Monteros, provincia de Tucumán; sus padres eran Patricio Peralta y Rosa Miranda, según han documentado sus biógrafos. En el libro ‘Enemigos Públicos. Los más buscados en la historia criminal Argentina’, de Osvaldo Aguirre (primera edición marzo 2003, Aguilar) se consigna que fue detenido por primera vez en el marco de una investigación por robo, el 3 de octubre de 1918. Hasta ese momento no tenía antecedentes y no hubo pruebas contundentes en su contra; la familia pensó que se trataba de alguna venganza policial por algún faltazo electoral, en aquellos años la policía servía a caudillos que insistían en el fraude y manipulaban a la gente. Y el primer hecho delictivo registrado de ‘Mate Cosido’ fue el 7 de julio de 1933, cuando subió con otros hombres a un tren para, armas en mano, robar al comisionista José Censabella, que llevaba consigo $6 mil de la firma Louis Dreyfus más otros $3 mil de Bunge Born, las empresas acopiadoras de algodón más poderosas de la época. Censabella estaba en el vagón comedor cuando fue asaltado por los maleantes cerca de la localidad chaqueña de Avia Terai. Aprovecharon para robarles también a otros potentados que estaban en el mismo vagón; cuando se hicieron del dinero forzaron al maquinista a disminuir la velocidad del convoy y saltaron para perderse en un monte.

A partir de entonces comenzaría la sucesión de hechos y la leyenda. Mucho se ha escrito y documentado sobre nuestro personaje, en este punto es meritoria la tarea de Hugo Chumbita, quien se especializó en ‘Mate Cosido’ como en otros bandoleros célebres.

En el año 1940 ‘Mate Cosido’ escribió a la revista ‘Ahora’ lo siguiente: “No soy un delincuente nato, ni creo que mis sentimientos sean malos. Soy una fabricación por las injusticias sociales, que siendo muy joven ya comprendí, y por las persecuciones gratuitas de un policía inmoral y sin escrúpulos”. Según algunos estudiosos de su vida, un oficial de policía se entrometió en los amores de Segundo Peralta con una chica de su pueblo abusando de su investidura y llegando incluso a violar a la joven y maltratar al propio novio. Esta teoría fue abonada por el encono popular hacia las autoridades policiales y, de alguna manera, hace se tenga una mirada más piadosa ante el ‘descarrilado’ que pretende tomar su destino por mano armada propia (algo similar ocurrió con otro bandolero, Vairoletto, donde la disputa con la policía también comenzaría ante la contienda por una mujer). Lo cierto es que a partir del primer hecho cayó preso y, luego de cumplir la condena, lo detuvieron en distintas oportunidades acusándolo de diversas actuaciones. Ya estaba clasificado por entonces como un ‘L.C.’ (Ladrón Conocido), por lo que sus entradas y salidas de la cárcel se sucedían una y otra vez. Fue acusado de hurto, robos, estafas, falsificación de firma, etc., aunque en muchas de éstas acusaciones se comprobara luego su inocencia. Esta vida le hizo imposible sacarse el mote de delincuente y vago; por ejemplo, durante el año 1920 fue detenido 12 veces. Era/es común en la práctica policial perseguir al delincuente con diversas estrategias y artimañas a fin de que éste abandone el lugar donde habita y se mude, a fin de que “lleve los problemas a otra parte”. Es así que Peralta, alias ‘Mate Cosido’, anuncia a su familia que viajará a Paraguay y pide que la correspondencia la manden a nombre de Segundo P. Miranda, comenzando a utilizar desde ese momento distintas direcciones y seudónimos para resguardarse de la persecución policial.

Durante años ‘Mate Cosido’ dominó la zona más rica de la producción algodonera chaqueña, cometiendo junto a su banda numerosos robos. A esta altura vivían en el monte, en hospedajes y en casas de amistades que le brindaban protección y la posibilidad de la planificación de nuevos atracos. En otra oportunidad y luego de escapar a Paraguay, fue detenido y enviado nuevamente a la cárcel pública de Resistencia, donde conoció a quienes serían posteriormente integrantes de su próxima banda. En los registros de dicha cárcel se lo describía a Peralta como de estatura media, 1 metro 65 centímetros; delgado y de expresión doliente; con la cabeza levemente torcida a la derecha y con el labio inferior algo caído, además de “una cicatriz cortante curva superior de seis centímetros región frontal cruzando la línea media” en la cabeza. Ya era todo un personaje y muy conocido, también popular entre los más humildes. Su fama y capacidad para organizar los asaltos lo hizo merecedor del liderazgo en la nueva banda, pese a contar con integrantes de mayor edad y peligrosidad. Aquella descripción de la cicatriz es, para muchos, el motivo de su apodo; otros se inclinan por el reiterado llamado de la madre al entonces niño que se escondía a la hora de tomar el mate cocido diario, la popular bebida criolla que con pan llenaba panzas de chicos y familias.

“Durante 14 años, Segundo David Peralta había sido la captura más fácil que se les brindara a las policías de Tucumán, Corrientes, Santiago del Estero, Córdoba, Chaco y Misiones”, escribían en ‘Ahora’ cuando recapitulaba la historia de este personaje, y agregaban: “En lo sucesivo, ‘Mate Cosido’ iba a ser el bandolero dotado de la extraña y misteriosa capacidad de eludir a sus perseguidores, burlando las más hábiles celadas”. Porque uno de los grandes misterios fue la red de complicidades e informantes que supo tejer ‘Mate Cosido’ ya que, en distintos robos, conocía de antemano montos, horarios, trayectos y protagonistas con extrema exactitud. Por lo tanto siempre se sospechó de complicidades, incluso desde la propia policía. Era también sabido que el bandolero se mostraba generoso con quienes lo protegían o le daban alojamiento cuando era buscado. Recordemos además que sus actos despertaban cierta admiración porque, generalmente, se llevaba el dinero y nadie salía herido, evitando la utilización de lo que consideraba violencia injustificada. En una ocasión robó una suma de dinero y la víctima denunció un monto mayor a la policía, a los días ésta recibió una carta del propio ‘Mate Cosido’ explicando la cantidad real robada; otro hecho importante que quedó en el recuerdo de sus bien seguidores fue aquel que, luego de vulnerar una caja fuerte y antes de retirarse con el botín, dejó los sobres con el dinero de los sueldos de los obreros: “la plata de los trabajadores no se toca”, ordenó a sus compañeros. Estas actitudes y el hecho de que sus principales golpes tenían como destinatario a grandes firmas acopiadoras que acostumbraban manipular el mercado con actitudes monopólicas, además de incurrir en explotación laboral, despertaba una simpatía popular muy profunda, hecho que remarcaría en distintas notas el por entonces masivo diario ‘Crítica’.

Los cronistas e investigadores que estudiaron al detalle la vida de ‘Mate Cosido’, señalan que éste tenía un hermano en Córdoba que trabajaba en el Correo y que hasta había comprado una vivienda en la localidad de Ferreyra, a pocos kilómetros de la ciudad capitalina, donde el bandolero habría tenido un amor. El hecho de que un ex integrante de su banda, el Vasco Zamacola, fuera detenido en 1938 en la ciudad de Córdoba (estuvo preso hasta el ‘43) brinda más relaciones entre el personaje aludido y nuestra provincia.

Lo cierto es que Segundo David Peralta fue por años el enemigo público más buscado del país; se le atribuyeron -con o sin razón- miles de robos, anécdotas y un sinnúmero de situaciones y, a partir de 1940, se le perdió el rastro para luego especular con distintas hipótesis sobre su paradero: se dijo que estaba refugiado en esta provincia, que había muerto por infección de una herida, que se había ido a un país vecino, etc. Nada de esto se pudo comprobar.

En estos últimos días ‘Mate Cosido’ volvió a las páginas de noticias al producirse el fallecimiento, a los 91 años, de su mujer Genoveva Romano. El portal diariochaco.com informó que el pasado 11 de febrero de 2012 “Familiares, amigos y vecinos despidieron los restos de quien fuera la compañera de Segundo David Peralta, más conocido como ‘Mate Cosido’. Durante varias semanas Genoveva estuvo internada en un nosocomio de la localidad de Roque Sáenz Peña, pero finalmente no pudo sobrellevar las complicaciones ocasionadas por su deteriorado estado de salud. Sus restos fueron inhumados en el cementerio privado de la ciudad termal”, el artículo agregaba que la última aparición pública de Genoveva “fue durante la filmación del documental sobre la vida del bandido rural, dirigido por la cineasta Michelina Oviedo en el año 2006. También ese año mantuvo una entrevista con el cantante León Gieco, quien actuó en Sáenz Peña durante la inauguración de una importante obra de pavimento”, consigna asimismo que “Gieco, que para esa fecha había escrito el tema “Bandidos Rurales”, pidió conocerla. El emotivo encuentro se repitió más tarde en el escenario donde actuó el cantante, quien pidió al público mantener viva la memoria y cuidar a Genoveva”. Finalmente la crónica del medio chaqueño, bajo el subtítulo ‘La mujer que develó parte del misterio que envolvía a Mate Cosido’, indica que Genoveva Romano o “Ramona”, como fue apodada por su esposo, vivía en el barrio Yapeyú de Sáenz Peña rodeada del afecto de sus nietos, bisnietos e hijos políticos; “siempre fue una mujer reservada a la hora de hablar de su pasado, luego de muchas visitas realizada por la cineasta Michelina Oviedo aceptó finalmente contar parte de la historia de la vida de ‘Mate Cosido’, su gran amor y el hombre de su vida. En el documental dirigido por Oviedo se puede conocer parte de la vida del mítico bandolero, contada por su propia mujer, pero no toda, algunos de sus secretos Ramona, o Genoveva se los llevó a la tumba”.-

Gustavo Perusia

fotos prontuario mate cosido

 FOTO: Prontuario de Segundo David Peralta, alias "Mate Cosido"

nota 2 -----------------------------------------------

2da. Parte / La sombra del célebre bandolero
"MATE COSIDO" EN NUESTRA ZONA

Hubo un tiempo posterior a 1940 en que todavía eran muy comentadas las travesías y andanzas de ‘Mate Cosido’, a veces se reproducían los hechos con cierta admiración y temor, con ingredientes que iban agigantando la figura de ladrón romántico que apuntaba a los ricos para deleite de los pobres. Pero también se comentaba en voz baja, aunque de modo tal como para reafirmar la veracidad, del paso del legendario bandolero por nuestra zona. Por ejemplo, no era un secreto que en distintas oportunidades se lo vio en un bolichón rural, tipo pulpería, entre las localidades de Pascanas y Santa Eufemia, al este de esta última población, concretamente al final del campo de la estancia El Once. En ese lugar, cerca también de estancia La Cordobesa, Florentino Corti tenía una casa de ramos generales que además hacía las veces de boliche, lugar de reunión y donde tomar algunos tragos, algo muy común por entonces. Ahí se podía comprar desde carne hasta herramientas, funcionaba como almacén y lugar de paso. Los puesteros de toda la zona adquirían ropa, mercadería y tomaban algunas copas –claro, a veces se tomaba de más-. Lugar asiduo de pasajeros, peones, gente de mal vivir y hasta de ‘crotos’, quienes solían tirar sus colchas y trastos contra el alambrado para pasar las horas y los días. Era aquel un lugar de campos vecinos con encargados como los Sacconi, Gaudín y otros. Zona de grandes establecimientos rurales propiedad de los De María, Ponzelli, las estancias Sol de Mayo y El Nido, la misma estancia Los Paraísos, esta última más cerca del puente de Olmos. Ahí se conocía de este comercio, esta pulpería, lugar de paso para muchos. Estamos hablando de los años ‘46, ’47, según se recuerda.

Corti, decíamos, era el propietario de la pulpería, que era atendida por su concuñado, Domingo Perusia (abuelo de este cronista -no conocí a mi abuelo ya que falleció a los 51 años, en 1956, cuando mi padre Oscar era muy joven, tenía apenas 17 y aún era soltero-). Y, comentábamos, Domingo Perusia solía trabajar atendiendo a la clientela, lo que le permitió conocer a mucha gente que deambulaba por el lugar. Mi padre recuerda perfectamente aquellas charlas en las que los mayores –entre ellos mi abuelo- mencionaban el paso del famoso ‘Mate Cosido’, a quien se lo nombraba con admiración y, por qué negarlo, también con cierto resguardo, por el temor que despertaba su sola mención. Mi padre recuerda cómo mi abuelo le comentó de aquel enigmático personaje. Algo similar a lo que le sucedió a Elvira y a Doña Luisa de Pellón, en aquellos mismos años, cuando ‘Mate Cosido’ les solicitó permiso para pasar la noche a la par de la vivienda rural.

‘Bandidos Rurales’
En el 2001 León Gieco editó su trabajo ‘Bandidos Rurales’ y el mismo músico aparece en la portada del álbum vestido con ropa típica de los años ‘40, en foto sepia. Carabina en mano y mirando el horizonte de la llanura campestre, con aire autosuficiente. En otras fotografías similares Gieco posa a caballo, en una pulpería, en un atardecer campero, siempre armado. Incluso hay fotografías del cantautor de frente y perfil, como las que toman a los reos en las comisarías para la ficha de antecedentes.

Abre justamente el CD el tema ‘Bandidos Rurales’ y canta el estribillo: “Bandidos rurales, difíciles de atraparles/ Jinetes rebeldes, por vientos salvajes/ Bandidos rurales, difíciles de atraparles/ Igual que alambrar estrellas en tierra de nadie”.

En esa canción menciona, entre otros célebres, a ‘Mate Cosido’, nuestro personaje. “Por el mismo tiempo hubo otro bandolero/ Por hurtos y vagancia, diecinueve veces preso/ Al penal de Resistencia lo extradita el Paraguay/ Allí conoce a Zamacola y a Rossi por el 26/ 1897, en Monteros, Tucumán/ el día 3 de marzo lo dan por bien nacido/ Segundo David Peralta, alias ‘Mate Cosido’/ También fuera de la ley, también fuera de la ley…/ Entre Campo Largo y Pampa del Infierno/ el pagador de Bunge y Born/ le da 6000 por no ser muerto/ Gran asalto al tren del Chaco/ Monte de Sáenz Peña/ Anderson y Clayton, firma algodonera/ 45.000 a Dreyfus le sacaron sin violencia/ el gerente Ward, de Quebrachales/ 13.000 le entrega/ Secuestró a Negroni, Garbardini y Berzón/ Resistió fuera de la ley, resistió fuera de la ley…” Canta León Gieco y nos traslada a esa época de los años ’40 y antes también.

Como vemos, nuestro personaje es motivo de canciones, documentales, films, literatura, etc.

"La desaparición de ‘Mate Cosido’ es el misterio más grande de la historia policial argentina", remarca por su parte el investigador Hugo Chumbita, especializado en bandidos rurales y coautor de la canción homónima que interpreta Gieco; Chumbita además colaboró en la primera película documental sobre el personaje: ‘Mate Cosido. El bandolero fantasma’, de Michelina Oviedo.

Con el pequeño aporte de esta publicación, el recuerdo de terceros y otros testimonios que posiblemente surjan, probablemente enriquezcan el rastro de uno de los personajes más célebres del mundillo delictivo nacional. El paso de ‘Mate Cosido’ por nuestros pagos, aproximadamente a sus 50 años, y el misterio del fin de sus días.

Quizás –como un relato que puede tener aún más para sorprender- el bandolero haya dejado impregnada su estirpe, su marca, su influencia, alguna descendencia o cometido en esta vasta región.-

Gustavo Perusia

FOTOS: Las portadas de revista El Ucachense de marzo y abril de 2012, donde se publicó por vez primera la historia del bandolero y su paso por la zona

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